sábado, 27 de marzo de 2010

"Llamado por Chile"


Salir de la catástrofe, desde la cultura, por una cultura de solidaridad humana.


“Con rabia y con pena”


Una vez más la naturaleza golpea con su fuerza destructora en la forma de un terremoto, una vez más las principales víctimas son la gente desamparada por el sistema, una vez más las soluciones no son implementadas de inmediato por quienes tienen el poder y el deber de hacerlo. Un 12 de enero fue en Haití, con epicentro muy cerca de su capital, Puerto Príncipe, todo quedó en el suelo. Ahora un 27 de febrero el epicentro fue en el mar a 53 kilómetros noreste de Concepción, Chile. Los daños son incalculables. Ambos pueblos necesitan hoy todo nuestra capacidad de apoyar en fuerza moral y en recursos a quienes se imponen el deber de levantarse de estos azotes. Cuando algunos expresan su “solidaridad” con una invasión militar, otros, a tres días de los acontecimientos, lejos de enviar la ayuda primaria imprescindible, envían contingente militar para proteger la propiedad privada, como si esta tuviera valor ante el drama de quienes lo han perdido todo, unos la vida, y centenares de miles de sobrevivientes, sus casas y pertenencias. Es este el momento en que o estamos a la altura de lo que se requiere como respuesta humana o somos brizna de nada movida por el viento. Compartimos las palabras del poeta Héctor Torres: “El arte y la cultura no sólo pueden ser un estímulo, sino una luz para iluminar la parte oscura cuando las nubes tapan el sol de la esperanza.” Que cada cual asuma su deber iluminador desde una cultura a la altura de las necesidades y capacidades humanas. A la cultura del desprecio por el ser humano y su dolor, a la cultura de primero los intereses del poder, a la cultura de hablar y retardar las soluciones, a la cultura de resolver todo militarmente, debemos imponer la cultura de la solidaridad, la cultura de estar con nuestros hermanos en su dolor y en su justa rabia, la cultura de hacer, poniendo como centro y motor al ser humano, la cultura de organizarnos desde nuestras necesidades para soluciones de fondo. Compartimos la voz que desde el movimiento sindical se levanta por intermedio del Sindicato de trabajadores contratistas del Cobre, SITECO: Llamamos A todas las organizaciones sindicales y sociales a mancomunar esfuerzos para recolectar alimentos, frazadas, pañales, todo tipo de vestuario y otros productos para ayudar a nuestros hermanos de clase que hoy sufren, así como también conformar brigadas obreras para contribuir a la reconstrucción de nuestra Patria, como ha sido la tarea y deber históricos de nuestra hermosa clase obrera. En momentos de tragedia los pueblos encuentran su fuerza para seguir la vida. Tanto en Chile como en Haití vemos que el aparato del estado no está a la altura de las circunstancias. Hoy a la tragedia de la naturaleza le agregamos la naturaleza trágica del aparato de gobierno, su absoluta incapacidad de ver al ser humano y socorrerle en su drama y en sus necesidades. Es agua, comida, abrigo y más, mucho más, lo que se necesita ahora mismo. Estas catástrofes muestran la necesidad y urgencia de organizar de otra forma la convivencia humana. Nos pronunciamos por la vida en la organización de un pueblo que se salva a sí mismo, pasando por encima de los que les oprimen, empobrecen y ahora les dejan en el desamparo. Festival Palabra en el Mundo Revista Isla Negra Proyecto Cultural SUR Internacional

Llamado por Chile

De:"Tito Alvarado"










¿Con qué moral?

Circulan por todos los medios de manipulación en Chile y seguramente fuera de nuestro país las airadas y resonantes declaraciones contra Cuba y su gobierno a causa del deceso de un reo que sostenía una huelga de hambre en una cárcel cubana. Lamentamos, naturalmente, la muerte de un ser humano, pero sobre todo lamentamos que un cubano haya sacrificado su vida en aras de los intereses de una potencia extranjera, enemiga de su Pueblo y en aras de los mezquinos intereses de una minoría sediciosa que quiere volver a someter a su Patria a los oscuros designios del imperialismo.
En territorio cubano se tortura y se mantiene una cárcel ilegal, al margen de toda jurisprudencia y violando todos los principios que sustentan la declaración de los derechos humanos. Pero eso se hace en la ocupada base de Guantánamo, por el mismo gobierno y Estado que orquesta y financia la campaña contra Cuba y su Pueblo, por el mismo poder que mantiene un criminal bloqueo económico contra la patria de Martí desde hace más de 50 años: el gobierno de los Estados Unidos de América.
En Chile los serviciales representantes de los intereses antipopulares y pro-imperialistas hacen su respectivo coro para atacar a Cuba, sumándose a la campaña internacional de infamias organizada por el imperio del mal.
Son los mismos golpistas o neo-golpistas que promovieron y sustentaron la sangrienta tiranía pinochetista. Los mismos que garantizaron la absoluta impunidad para los violadores a los derechos humanos en Chile hasta el día de hoy. Los mismos que durante más de 20 años han decorado con el nombre de democracia la institucionalidad ilegítima impuesta por la tiranía para consagrar el despojo de los derechos de los trabajadores y el despojo de la soberanía de los chilenos sobre los recursos naturales y los servicios que satisfacen las necesidades básicas de la población.
Son los mismos cortesanos impúdicos que se apoltronan alegre y despreocupadamente en el parlamento al lado de los antiguos funcionarios de la dictadura.
¿Con qué moral alzan su voz contra Cuba quienes participaron y se enriquecieron con la dictadura de Pinochet?
¿Con qué moral alzan su voz contra Cuba quienes promovieron el golpe de estado contra el gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende, desatando la orgía de sangre y atropellos a los derechos humanos que duró 17 nefastos años en Chile y que todo el mundo conoce?
¿Con qué moral alzan su voz contra Cuba los que durante 20 años se han dedicado a blanquear la imagen de la ultraderecha chilena y a conservar el regresivo modelo político, económico y social impuesto por el régimen militar que consagra la desigualdad y la exclusión social y política de las mayorías, favoreciendo a los grupos económicos locales y a las transnacionales que operan en nuestro país?
¿Con qué moral alzan su voz contra Cuba los que participaron en el gobierno de la coalición concertacionista, responsable de la represión a las comunidades mapuche, del encarcelamiento de sus dirigentes bajo la ley antiterrorista y de la muerte a manos de las fuerzas represivas del Estado de los comuneros mapuche Alex Lemún, Matías Catrileo y Jaime Mendoza Collío, como del asesinato a manos de cinco infantes de marina, de David Riquelme, cartonero de Hualpén?

¿Con qué moral alzan su voz contra Cuba los miembros de la coalición que gobernaba Chile cuando el Estado impuso la alimentación por la fuerza a la activista por la causa mapuche y prisionera política Patricia Troncoso, mientras ella se encontraba en huelga de hambre en 2008?
¿No saben acaso estos hipócritas que la Convención de Malta consagra el respeto a la dignidad y voluntad de un detenido en huelga de hambre?

¿Con qué moral se atreven a alzar su voz contra Cuba aquellos que se desvelaron en los esfuerzos por arrebatarle a la jurisprudencia internacional el derecho de procesar por sus numerosos y horrendos crímenes en Chile y en otros países del mundo a Augusto Pinochet, quien terminó su funesta existencia gozando de la más absoluta impunidad en territorio chileno?
¿Con qué moral se atreven a señalar a Cuba con su indecente dedo quienes se burlaron descaradamente de la comunidad internacional a la que prometieron juzgar y condenar al dictador?

¿Con qué moral el autodenominado partido “socialista” se atreve a alzar su voz contra Cuba y su Revolución?
¿Con qué moral aquellos que profitaron de la absolutamente desinteresada solidaridad del Pueblo cubano en las horas más oscuras y amargas de nuestra historia tienen el descaro de señalar con su dedo a Cuba, uniéndose a los sectores más reaccionarios de la sociedad chilena y sumándose a las iniciativas del enemigo más hostil hacia la Revolución Cubana y su pueblo?

La Revolución es la guerra de la Libertad contra la tiranía. Esta guerra en Cuba dura ya más de 50 años, durante los cuales el imperialismo norteamericano no ha tenido ningún escrúpulo y no ha dejado de violar ningún derecho con el fin de aplastar al heroico Pueblo Cubano.
Se han sucedido invasiones militares fracasadas, ataques químicos y biológicos contra la población y contra los sectores productivos agropecuarios, atentados a dirigentes políticos y sociales, un bloqueo económico brutal que lleva más de medio siglo y la voladura de barcos y aviones de pasajeros, además de la amenaza directa de aniquilación nuclear.

La Revolución cubana tiene todo el derecho a defenderse pues representa los intereses de la mayoría de la población y no le vamos a pedir que se debilite frente a la sedición y la acción de los agentes de quien la agrede, sean estos culpables de traición o de ingenuidad criminal.
Los enemigos de la Revolución Cubana, los enemigos de la Humanidad no prevalecerán con la mentira allí donde no han logrado prevalecer ni con la sedición ni con el sabotaje ni con las armas.


¡¡ Libertad para lo Cinco Héroes cubanos encarcelados en EEUU!!
¡¡ Libertad para los prisioneros políticos mapuche en Chile!!

Consejo Nacional de Comités Comunistas